sábado, 21 de noviembre de 2015

Olvidamos para no sufrir, pero sufrimos por haber olvidado


Una vez estuvimos dentro, atrapados. Nos juramos no olvidarlo, juramos no volver a caer, pero en cuanto fuimos libres cortamos toda raíz y cometimos el error más grande. Olvidamos, olvidamos… Olvidamos todo para volver a caer desde lo más alto.

 

Todo el pasado nos pareció lejano. Todo el pasado nos pareció incoherente. Todo pasado pareció pasado, pero se convirtió en futuro.

No quisimos saber nada de nuestras raíces. Pensamos que aquella vida fue absurda y que ahora todo era diferente. Por eso entonces mataron y ahora se mata. Fue por esta ignorancia que caíamos una y otra vez sin tiempo para levantarnos. Y es por esta ignorancia que ahora volvemos a caer. Caemos lentamente, al principio sin riesgo porque todo va despacio. Luego empieza el vértigo, pero los disparos se oyen lejanos. Después el miedo se acerca y por último, te atraviesa.

No quisimos escuchar aquellas palabras que nos intentaban advertir, que nos enseñaban, y así volvimos de nuevo a la lucha. No una lucha política, no una lucha religiosa. Una lucha contra nosotros mismos. Porque todo lo que nos afecta se convierte en guerra. Todo aquel al que adoramos lo convertimos en guerrero.

Por no saber que sería lo correcto, por no haber escuchado que era lo correcto. Por esto y por la locura que invade nuestros cuerpos. Por esto y por dejarlo avanzar hasta un final apocalíptico, hemos decidido bombardear nuestro propio hogar.