jueves, 30 de junio de 2016

Imperfecta.

Que las curvas de las caderas que tanto te hacen babear no son rectas.
Que los labios por los que navegas a veces se fruncen.
Que las lineas de mi espalda que tanto amas surcar no son perfectas.
Que en ocasiones el brillo de mis ojos no se enciende.
Que las ondas de mi cabello algo mustias se me quedan.


Que puedo arreglarme algo: echarme un pintalabios del color que más sugiera, ponerme unas pestañas largas, taparme esa imperfección que es mi calvario, o plancharme el pelo y dañarlo aún más. 

Que puedo hacer lo que quieras, siempre que yo quiera y tu querer no me haga verme fea. 
Que soy así. Que soy imperfecta. 


jueves, 23 de junio de 2016

Atrévete

Nuestro problema no es la desdicha, es el inconformismo. 
Nuestro error no es el acto, es la actitud.
Nada nos hace sufrir, nosotros sufrimos.
Todo nos duele porque queremos que nos duela.

Tenemos que aprender a gestionar los recuerdos.
Necesitamos aprender a afrontar nuestros problemas.
Puedes desahogarte pero nunca hundirte.
Llorar es de humanos.
Victimizarse es de cobardes.

La vida es incomprensible.
Hasta la ciencia más pura surge de la nada.
No existe el ateo.
El científico es el más ferviente.

Amarás y sufrirás por amor.
Odiarás y te odiarán.
Creerás y la fe te destruirá.
Lucharás para ganar y perderás.
Intentarás y caerás.

No es la suerte ni el destino.
No es la ciencia ni la fe.
No es magia.
Eres tú.

Convéncete.
Las palabras son fáciles. 
Más difícil actuar.
Pero no es de más decir:
Arriesga, lucha, pierde y ganarás.


martes, 7 de junio de 2016

Vivir muriendo o morir viviendo

La soledad es adictiva, igual que todo aquel alcaloide de supresión o excitación masiva.
El amargor de vivir en comedias dramáticas es adictivo.
Sufrir por dentro y creer ser fuerte es el cielo.
Ser débil y frágil es hiriente. 
Pero gusta.
El dolor es una agonía plácida. Es una espiral de vicios y devenires.
Angustiarse y lamentarse de lo que no es, para quejarse cuando sea.
Un círculo incontrolable de fuego ardiente. Del que quema.
Empiezas por llorar, para luego aislarte en refugios hostiles.
Sentirse incomprendido es un lujo con estas vistas. 
Nadie me entiende, nadie comprende esta incomprensión.
Solo un segundo más. Ahora voy, ahora salgo. No lo hago.
Duele, me lamento, me animan, y vuelve a doler en falso.
Nunca acaba hasta que comienza de nuevo a escocer. 
Ahora de verdad.
Abres los ojos y te preguntas: ¿qué hago aquí?
Abres los ojos y estas viva. 
Abres la cortina y hay vida.
Todo por lo que te has lamentado está esperando para cumplirse.
No has confiado lo suficiente, te has acobardado demasiado rápido.
Pero ahora es el mejor momento para hacerlo. 
Ya lo estás haciendo. Es un nuevo vicio.