De la misma forma que viniste, te has ido.
Hoy me he despertado y por fin me he liberado de esta carga que sin quererlo me retenía.
He soñado contigo mil noches. Incluso te he soñado despierta. Y soñando, así te he dicho adiós.
Han pasado unos cuantos años, suficientes y de sobra para amarte. Y de la misma forma que un día apareciste en la oscuridad, te he dejado. Pero te he dejado sinceramente, amando la forma en la que te he amado, y recordándote pero sin dolor.
Esta mañana por fin he sonreído. He sonreído como pudo parecer ayer, pero con verdaderas arrugas en la piel, con un brillo deslumbrante y una mirada inocente.
Anoche por fin me despedí de ti. Pero fue una despedida suave, veraz y dulce. Contigo se han ido las cuerdas que me ataban, y por fin soy libre. Libre de ti.
He pasado por muchas fases. Incluso he odiado olvidarte, porque el dolor me hacia sentir despierta. Te he olvidado, pero recordándote amor. Y anoche, sin saber que aún seguía postrada a tus pies, me he levantado y he dejado de llevar una carga que me apretaba.
La presión llevaba tanto tiempo conmigo que había olvidado lo que era caminar ligera y sin buscar, a cada paso, un tú que aún permanecía.

No hay comentarios:
Publicar un comentario