No hace falta una buena razón.
Hace falta una buena canción y un trozo de tierra que bordear.
Hace falta un conjunto de letras que corran veloces y sin razón.
No hace falta una buena razón, pero si mil razones que adorar.
Desde lo más doloroso a lo más fugaz.
Desde lo más profundo a la efímera carcajada.
Hace falta sentirlo.
Un sentimiento que explota y viaja dentro. Cuerdo y bastante loco. Atado y desatado. De repente lento, de repente desequilibrado.
Un sentimiento que esconde muchos sueños y emociones. Amarte, desesperarte. Odiarte y volver a amarte. Confundirme con las curvas de tu barbilla.
Un cerrar de ojos que deja ver lo más escueto y oculto. Un abrirlos que ciega con tantos rincones desconocidos.
La magia de unas palabras que cuanto más desordenadas más sentido tienen.
Un corazón que voltea constantemente. Un sentir alborotado: febril y frío a la vez.
Una confusión que por primera vez empiezo a aceptar sin entender.
Una incomprensión que empiezo a amar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario